Mucho se ha hablado de la necesidad de grandes reformas que permitan a México ser más competitivos, reformas que van desde el plano laboral, educativo y por supuesto, el energético; es en este rubro donde entra ya la necesidad, de plantear una reestructuración al sistema petrolero mexicano, que ha lo largo de los años se ha deteriorado en lugar de modernizado.
Y es que a la paraestatal la han manejado no mal, sino lo que le sigue; la han succionado, cada año es más lo que le sacan por sus problemas de corrupción en la imposición de proveeduría y malos trabajos de las reparaciones que se licitan y además de lo que produce, es un porcentaje mínimo el que se reinvierte para el crecimiento y mejora de la empresa.
Aunado a estos problemas esta el sindical, que bueno, si los altos directivos han sido acusados de todo, casos de corrupción se han probado, vínculos con criminales e incluso ordeñas de ductos; al gremio que dirige Carlos Romero, no le podemos pedir que actué bien cuando son testigos que los demás se están llenando las manos con el dinero de Pemex. Por lo que entramos a un círculo vicioso, que solo ha deteriorado no solo el rendimiento de la misma empresa, sino además, las condiciones de trabajo de las miles de personas que laboran en la paraestatal.
En estos últimos dos sexenios, el petróleo se ha encontrado en niveles históricos, por lo que la venta de crudo para nuestro país ha dejado mucho dinero, mismo que no se ve reflejado en grandes inversiones que protejan a Petróleos a largo plazo y que lo puedan hacer explotar todo su verdadero potencial; teniendo una incapacidad de explorar aguas profundas, en donde día a día son otros los que por esta carencia se están llevando lo que a los mexicanos nos debería corresponder.
En el sexenio Calderonista poco se ha hecho para mejorar esta situación, hoy diversos accidentes de los cuales aún se desconocen las causas, pero donde han perdido la vida decenas de trabajadores, han puesto en evidencia que algo urge por hacer; la necesidad de que se plantee el tema sobre la mesa en las legislaturas y que el nuevo ejecutivo traiga en su visión de desarrollo un nuevo ciclo de vida, que le permita a PEMEX volver a ser para México lo que algún día con el esfuerzo de muchos mexicanos, llego a ser.
Ya plantean la necesidad de que ciertas operaciones sean realizadas por terceros, es decir, permitir la participación de la iniciativa privada en algunas de las actividades que permitan disminuir la inversión necesaria para poner a esta empresa a la vanguardia del mundo; tomando como referencia modelos como el de PetroBras en Brasil, que ha dado grandes resultados, ha permitido que el país sudamericano crezca a niveles históricos y al final de cuentas, dicha empresa siga siendo patrimonio de la nación.
Tendremos que esperar para ver que sucede en este caso, lo que si es seguro, es que de no darse ningún cambio, de seguir ignorando el problema y permitir que las cosas sigan por el mismo camino, a PEMEX se lo va a llevar la chingada…y de paso a nosotros también.
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