Opinión,
17.10.2012

Palabras de una corrupta

En la naturaleza, hay un gran número y diversidad de especies que nacen, se reproducen, comen y hasta mueren de maneras muy singulares y únicas. Hoy hablaremos de una especie que muere por su boca, al morderse tanto la lengua, que solita se desangra.

 

Y es que parece que ciertas personas parecen tener una especie de amnesia a conveniencia; cuando son toros, se quejan del mal trato animal; cuando son toreros, defienden lo que llaman “arte”.


Vamos a ponerle nombre a las cosas y es que ayer, la tristemente célebre tuxpeña Mónica Camarena, dio de que hablar; la misma que hasta hace unos meses era subdirectora de cinematografía en la Sectur de Veracruz y que a su vez era dueña de Kinemania entre otras empresas que le facturaban a la misma dependencia en la que laboraba; por cierto, que no se me pase mencionar que además, compartía cuentas bancarias con la ex titular del ramo la Lic. Leticia Perlasca (estos estados fueron publicados por otro colega periodista).

 

A Mónica ahora en su bandera de “periodista”, se le ocurrió twittear que Veracruz es el estado líder en asesinato a periodistas; lo raro del asunto es que cuando periodistas la criticaban y le sacaban sus trapitos y corruptelas al descubierto, mismas que sostenía con la Perlasca; esta los amenazaba, dichas amenazas fueron publicadas por varios colegas como Armando Ortiz, quien dio cuenta de los hechos y responsabilizó de cualquier acto violento que pudiera sufrir a la misma señora Camarena; si, la misma que ahora acusa violencia en un estado, donde se baño de dinero público y de donde tendrá todavía muchas cuentas y procesos por la vía penal que tendrá que enfrentar; de eso sí, se debería de comenzar a preocupar.

 

Claro, ella esta muy cómoda y creída de que tiene un padrino muy poderoso en el norte del estado, pero que no este tan segura de que la vayan a apoyar y de que este tipo de personajes estén dispuestos a cargar con el peso de sus errores, berrinches y enemistades con varios círculos de la administración estatal. 

 

En ese exceso de confianza, tanto ella como su amiga Leticia, podrían estar metiéndose sin darse cuenta, en un serio problema que podría acabar muy mal; al menos para ellas.

 

Por lo pronto su visible enojo por facturas no cobradas y porque la llave de agua se cerró, es más que evidente; ahora es crítica y según ella objetiva, ahora si sus amigos son los periodistas, cuando mientras estaba en las “grandes ligas”, ni nos pelaba o volteaba a ver; es más eramos una raza inferior; pero ahora en su desgracia nos vuelve a voltear a ver y pedir integrarse al gremio; por su bien espero, que no haya comprado muchas cosas a crédito y le sugeriría que fuera de paso bajando ya su perfil, que entienda, lo suyo, se acabó.