Opinión,
04.03.2013
federico arreola

No es que EPN tenga huevos y Calderón no…

No es que EPN tenga huevos y Calderón no; es la ética que al primero ha obligado y al otro se le perdió


Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio Chong, Jesús Murillo Karam no tienen más o menos huevos que los funcionarios del gobierno de Calderón. Sí poseen una idea de la moral más desarrollada.

 

 

“Pensé que Peña Nieto no tenía huevos”. Primero lo dijo la cantante Susana Zabaleta, después el colaborador de SDPnoticias Rafael Salas Vázquez, @RafaSalas en Twitter. ¿Huevos? Es decir, valor para tomar con absoluta seriedad la investigación sobre el dinero de Elba Esther Gordillo realizada por la Secretaría Hacienda, encabezada por Luis Videgaray, y después para ordenar al procurador Jesús Murillo Karam proceder a la aprehensión de la líder sindical que, claramente, había usado los recursos de los maestros mexicanos para financiar sus joyas, sus cirugías plásticas, su ropa carísima, sus bolsas exclusivas, sus casas en el extranjero, sus cuentas bancarias en paraísos fiscales.


Como Felipe Calderón y, antes de él, Vicente Fox le concedieron privilegios excesivos a la señora Gordillo, se le llegó a considerar la persona más poderosa de México, más fuerte que los gobernadores, que los empresarios, capaz de comprar las voluntades de los propietarios de los grandes medios, de cometer fraudes electorales gigantescos, de paralizar al país si se le pegaba la gana.

 

Por eso, porque era imposible derrotarla en un enfrentamiento abierto, o porque se pensaba que no se podía exigirle cuentas por su evidente corrupción sin provocar inestabilidad social, la gente habla hoy de “los huevos” de Peña Nieto. Pero este no es el punto. Es decir, más allá de que en el gobierno federal actual haya personas que no se amedrenten, lo cierto es que para acusar a Elba Esther lo que se necesitaba no era una dosis más o menos importante de huevos, sino creer en la más ética más elemental, es decir, la que exige que al ladrón (en este caso, ladrona) se le castigue.

 

Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio Chong, Jesús Murillo Karam no tienen más o menos huevos que los funcionarios del gobierno de Calderón. Sí poseen una idea de la moral más desarrollada y, particularmente, saben que si conocen que alguien ha cometido un delito y no lo sancionan, entonces pasan a ser cómplices del delincuente.

 

El poder no necesita exhibir huevos porque tiene más fuerza que cualquier persona o grupo, y esto todo el mundo lo sabe. ¿Que Elba Esther retó al gobierno de Peña Nieto? Es una tontería. Ella lo único que hacía era negociar en términos políticos. Pero había robado tanto y a tantos, que resultaba inevitable castigarla.

 

Lo debieron haber hecho Fox y Calderón. Pudieron hacerlo. Tenían los huevos y el poder para encerrar a Elba Esther. Si no lo hicieron se debió a que no les importó que la “maestra” se enriqueciera con el dinero de los verdaderos maestros. Huevos tenían, sin duda; lo que Fox y Calderón no encontraron, la perdieron en sus carreras rumbo al poder, fue la ética. No tuvieron la decencia para actuar como era correcto, el sentido de la responsabilidad para hacer lo debían.

 

Fox y Calderón fracasaron no por falta de huevos, sino porque creyeron, como el clásico del viejo PRI, que la moral es un árbol que da moras o vale para una chingada.