Opinión,
29.08.2012

México: el país de los impuestos

En la década de los 60’s, próximos a la celebración de los Juegos Olímpicos en nuestro país, el entonces presidente, Gustavo Díaz Ordaz, implementó el cobro de lo que sería un impuesto dirigido y pasajero: la tenencia vehicular.  Más de 4 décadas han pasado desde que los mexicanos pagamos dicha tributación y además de su permanencia nuevas tributaciones se han venido sumando, como el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) y el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE).

 

Estados como Chile, Argentina, Brasil y Venezuela también tienen una larga lista de cargas tributarias, aunque no en el porcentaje que México fija para sus contribuyentes.


Y es que la historia de México ha venido aparejada a la de los impuestos: basta recordar que en tiempos de los aztecas el tributo era pagado con maíz, flores y hasta frutos, es especie o mercancías, tal y como data en los códigos denominados tequiámatl, dedicados a lo que sería la administración pública del Imperio.

 

La llegada de los españoles al Nuevo Mundo significó el inicio de nuevas recaudaciones: alimentos, joyas y piedras así como trabajo en minas, haciendas y granjas, era la nueva moneda pagadera para los conquistadores; además de que al “rescatar” las tierras en nombre del Rey de España, correspondió, entonces, la quinta parte de los bienes, a la monarquía española: el llamado Quinto Real.

 

Ya en el México independentista, a partir de 1810, Miguel Hidalgo, José María Morelos y otros caudillos lucharon contra la esclavitud y por la abolición de alcabalas, que era un impuesto indirecto de diez por ciento del valor de lo que vendía o permutaba; las gabelas o gravámenes y los peajes, o pago de derecho de uso de puentes, y caminos.

 

En esos mismos tiempos, se expide el arancel para el Gobierno de las Aduanas Marítimas, siendo éstas las primeras tarifas de importación publicadas en la República Mexicana. Asimismo, se modifica el pago de derechos sobre vino y aguardiente y se sanciona la libertad para extracción de capitales al extranjero.

 

Siendo ya Presidente Guadalupe Victoria, el primero de nuestra historia como nación libre y soberana, se creó la llamada Contaduría Mayor de Hacienda, órgano técnico de la Cámara de Diputados.  Pero si de impuestos absurdos se trata Antonio López de Santa Anna impuso gravámenes por cada ventana y puerta en casa, de 4 centavos mensuales, así como de dos pesos por cada caballo frisón, de un peso si era flaco o si como mascota se tenía un perro.

 

Benito Juárez fundó el primer Catastro, además de establecer la Contribución Federal, que era un 25 por ciento adicional sobre todo pago hecho en las oficinas de la Federación y en la de los Estados.  Durante el Porfiriato, el General Porfirio Díaz duplicó el Impuesto del Timbre, gravó las medicinas y cien artículos más, cobró impuestos por adelantado; recaudó 30 millones de pesos, pero gastó 44.

 

Pero ni la Revolución redujo la carga tributaria: Siete años de irregular desempeño por parte de la Secretaría de Hacienda, pues aun cuando seguía utilizado los procedimientos establecidos, los jefes militares exigían desembolsos de dinero, para aquellos bienes como armas y municiones, requerían, entonces, de préstamos forzosos en papel moneda y oro.

 

Vino después un nuevo capítulo en nuestra historia y con este el cobro en el servicio por uso de ferrocarriles; impuestos especiales sobre exportación de petróleo y derivados; impuesto por consumo de luz; impuesto especial sobre teléfonos, timbres, botellas cerradas, avisos y anuncios. Simultáneamente se incrementó el impuesto sobre la renta y el de consumo de gasolina. A la par se incrementaron los impuestos a los artículos nocivos para la salud: 40 por ciento para bebidas alcohólicas; 16 por ciento para la cerveza; se duplicó el impuesto al tabaco; se desarrolló, en parte, un sistema de nuevos
impuestos para gravar los artículos de lujo: teléfono, anuncios publicitarios o promocionales.

 

Hoy dependiendo de si usted es persona física o moral, será entonces su carga tributaria.  En términos generales hoy por hoy los mexicanos pagamos Impuesto al Valor Agregado (IVA); Impuesto sobre la Renta (ISR), Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), Impuesto Especial sobre Producción y Servicios,  y la Tenencia Vehicular.

 

Pero en algunos estados se cobran otros gravámenes como por ejemplo, 2 por ciento al Hospedaje, 2 por ciento a la Nómina y el predial en los municipios, por lo que total, en promedio, más de 60 por ciento de un ingreso se va en pago de impuestos.

 

Así, el reclamo de los sectores productivos y sociales en México hacia con el gobierno federal es no incrementar los impuestos, sino aumentar la base gravamen, lo cual ha sido el reto de administraciones pasadas y venideras.

 

Twitter:@YamiriRodriguez
correo:yamiri@hotmail.com