Opinión,
23.07.2012

Medio jarocho manipula jóvenes

El tema de la democratización de los medios, ha tomado importancia y coyuntura a nivel nacional, es esta la bandera que han tomado como uno de los pilares idealísticos más fuertes del movimiento “estudiantil” llamado #yosoy132.

 

Al principio este movimiento surgió como una pieza maestra, jóvenes sin ningún pasado político quienes con una chispa se habían detonado para unir sus fuerzas y voluntades a favor de un mejor país y prácticas en pro de la ciudadanía.


En las semanas posteriores, nos fuimos dando cuenta como un buen ideal, una buena idea, fue prostituyéndose al grado de no ser más que otra estrategia más que servía a los fines de un proyecto político en particular, lo que los hace ser totalmente incongruentes con la postura que supuestamente los vio nacer.

 

No dudo, que muchos de los que participan o participaron (porque cada vez quedan menos) en este movimiento, hayan entrado creyentes de lo que su ideología decía; pero poco a poco los lideres y titiriteros de esta estrategia mediática se los fueron apropiando, utilizando a los auténticos pensadores en meros instrumentos para llegar a su fin.

 

Veracruz no es la excepción a la total incongruencia de este movimiento o de quienes lo alientan y por supuesto financian.  Mientras que lo que supuestamente piden los jóvenes es imparcialidad de los medios de comunicación; hay un medio, que se cree importante e indispensable en la percepción de los veracruzanos, que ha estado alborotando, financiando y movilizando a estos muchachos, pudiendo provocar daños que afectaran por supuesto a todos menos al medio en si (o al menos eso es lo que ellos creen).

 

Ayer el editor de este medio, quien por cierto es compadre de Andrés Manuel (un medio muy democrático al parecer), infiltró al Consejo Político Estatal de los priistas a uno de sus reporteros, para que pasará a través de las redes sociales el reporte a los jóvenes marchistas, y lograr que se manifestaran en el lugar del evento, en lo que es una clara provocación, que seguramente esperaban pasará a mayores.  Y es que para este personaje, lo ideal hubiera sido que los rojos les dieran respuesta y hubiera dado oro por imágenes de muchachos ensangrentados que le dieran razón a su compadre y jefe López Obrador.  Total el desde su lujosa residencia, bajo los placeres y seguridad que le brinda su poder económico, poco le importan los jóvenes.  Claro siempre y cuando no pertenezcan a su familia, siempre y cuando no se manifestaran frente a sus múltiples casas o propiedades.  Es decir, siempre y cuando el riesgo no lo corra el, al diablo los jóvenes marchistas, todo estará bien.

 

Llega un momento en la vida de todo hombre, donde alcanza todos sus objetivos, donde voltea a su alrededor y solo puede ver grandeza y mirar solo es en dirección hacia abajo; es ahí donde la mayoría se pierde y los que no tienen capacidad para asimilar sus éxitos pierden la brújula pero sobre todo la humildad, y en ello llevan el riesgo grande de perder todo lo que han construido.  No se si este señor se de cuenta que vive de la objetividad, que vive de la información, que vive de la gente que le compra espacios o que le compra sus periódicos tanto en la zona metropolitana como en el sur; no se da cuenta que la vida política del señor López pudiera pender de un hilo y que hay muchos personajes en la misma izquierda que serán sus peores enemigos.

 

Cuando el tiempo pase, el alboroto electoral termine y López Obrador ya no lo necesite, veremos si el ex jefe capitalino será el que le ayude a sostener la operación de sus amados medios (lastima para el que no circulan en el DF), de lo contrario, será mejor que vaya previendo disminuir su tirajes o de que manera va a tener que abatir grandes costos, ya que la perdida de la confiabilidad de los lectores a sus medios será decisivo para que muchos de sus patrocinadores lo dejen solo, y en un futuro seguramente veremos a sus medios del tamaño de su mentalidad y practica periodística, chiquitos, chiquitos.