De por si, nuestro país en los últimos años a sufrido de un embate de violencia en niveles nunca antes vistos y quizá nunca antes imaginados siquiera. Gran parte de territorio nacional, ha sido azotado por esta ola delictiva que afecta no nada mas a la economía e imagen de México; sino también la vida y futuro de todas las familias.
Ahora encima de todo y por intereses políticos, hemos sido testigos de cómo ciertos grupos han pretendido y en algunos casos logrado, generar el encono, odio, división y violencia entre mexicanos; en donde han utilizado como parte medular de su patética estrategia al segmento juvenil de nuestro país.
No vamos a cargarle todo el peso y responsabilidad de los problemas que nos pasan a un solo grupo político, la verdad es que cada partido, cada gobierno, tiene sus propios errores o desaciertos que pueden contribuir a que este fenómeno que hoy vivimos, este en su apogeo; sin embargo, hay quienes en la violencia entre ciudadanos (no delincuentes), ven un activo político y no una amenaza en sí, a la sociedad en general.
Durante la campaña presidencial, vimos como surgió un movimiento juvenil en la Universidad Iberoamericana; algo que si hubiera sido esporádico y no financiado y manipulado por un partido político, se hubiera convertido en un ejemplo y referente en la historia democrática de México; sin embargo, no fue así, el movimiento “yosoy132” terminó siendo comandado por muchachos totalmente vinculados al movimiento de AMLO, como el hijo de Miguel Torruco (propuesto por el Peje para ser su Secretario de Turismo) o el de las grabaciones donde se expone a un patético Saúl Alvídrez, donde queda al descubierto el interés real de este movimiento, y quienes están detrás de el; gente de la talla del propio Martín Esparza.
Bajo estas siglas, jóvenes o no jóvenes, acarreados o no; se pusieron una bandera, pero no una bandera de propuesta sino una bandera de rechazo al entonces candidato puntero; se montaron bajo un principio de odio y fueron a provocar a diversos eventos a los simpatizantes de otros partidos, claro que cuando se les pasaba la mano, se desmarcaban de lo sucedido; el típico tiro la piedra y escondo la mano de niño cobarde.
Quiero aclarar que se que muchos de los que se unieron a este movimiento, lo hicieron de forma autentica, creyendo en los principios de democratización que escondían sus verdaderos intereses; para esos jóvenes que eran su mayoría, mis respetos y admiración; siendo una lástima que hayan sido utilizados por gente de tan baja moral como los ya citados.
A lo que voy con todo esto es que ayer precisamente en la Ibero, misma institución, mismas siglas donde surgió el movimiento ya mencionado, donde se aplaudió el odio y donde su rector alabó, justificó y se lleno de orgullo de este levantamiento de odio; se presentó ayer un acontecimiento de lo más lamentable e inédito. Un muchacho acuchillo a su pareja u otra compañera tras una discusión para después intentar suicidarse.
El rector ahora no ha salido a dar la cara, su institución actuó con torpeza o por lo menos el personal de seguridad que tienen contratado ya que impidieron el paso de las autoridades para atender la situación y esclarecer los hechos; lo cual es totalmente reprobable. Si el ex rector del sistema Tec, el Dr. Rangel, renunció por el mal manejo que se dio cuando dos estudiantes del campus Monterrey fallecieron por hechos de delincuencia organizada (no por estudiantes); sería preciso ver que va a pasar con el honroso rector de la Iberoamericana.
Lo cierto es que eso es lo menos importante; lo preocupante es la situación, la salud física y mental de los dos jóvenes que ayer fueron protagonistas de estos hechos y de los millones de jóvenes y ciudadanos de nuestro país. El odio solo puede generar más odio, la violencia solo puede generar más violencia, y no podemos exigir un mejor país si como ciudadanos no somos parte de la solución y estamos incitando a generar más problemas.
Espero en verdad, que el hecho de ayer nos sirva a todos para darnos cuenta que tenemos que encontrar otro camino, que tenemos que aprender a convivir y aceptar las diferentes formas de pensar de los demás, respetar y ser tolerantes; exigir dentro de los límites que la ley establece y dar un voto de confianza a lo que la mayoría de los mexicanos exprese. Hoy fueron dos muchachos, esperemos que ya no sean más y que los señores de la izquierda antes de seguirse preocupando por ellos como lo hizo Monreal al responsabilizar de cualquier acto de violencia que pudiera sufrir su familia, los suyos; se responsabilice primero de que sus acciones y la de los suyos ya fueron muy lejos y con lo de Soriana y ahora esto, ya se fueron muy lejos; que no sean cobardes, que dejen de incitar a la violencia esperando que esta no los alcance, que dejen de utilizar a los jóvenes y los más necesitados y que dejen que su corriente comience a trabajar realmente por el futuro del país y no por sus carteras.
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