Opinión,
08.10.2012

La creciente población del Estado de Veracruz, superior a los 7 millones de habitantes, y su concentración en los centros urbanos, ha traído de la mano un grave problema para las autoridades estatales y municipales: la recolección de basura.

 

De acuerdo con estudios en la materia, en promedio, en las grandes ciudades veracruzanas se produce un kilo de basura por persona; un poco más en las que están industrializadas.  A lo anterior se suma la falta de equipo en los ayuntamientos para brindar un servicio eficiente, así como una nula cultura por parte de la población para reciclar. Por lo anterior, el reto es imitar las acciones aplicadas en la recolección de basura de ciudades modelo como Aguascalientes o Tehuacan, Puebla, en donde población y gobierno le han sacado provecho a lo que hoy nosotros le damos la espalda.


Animales muertos en calles y carreteras, basura orgánica e inorgánica reunida de establecimientos residenciales, empresas comerciales e instituciones, desechos farmacéuticos y quirúrgicos provenientes de clínicas médicas y hospitales, así como los desechos del procesamiento de las industrias, son parte de la basura que a diario producimos los veracruzanos.

 

Hace 30 años, la mayoría de los desechos eran orgánicos y por ende de fácil descomposición; sin embargo, con el paso de los años los materiales han cambiado lo que ha complicado su tiempo de degradación, de ahí que de los hogares sale el 47 por ciento del total de la basura producida, 29 por ciento de los comercios, 15 de los servicios, mientras que el resto se debe a otras actividades.

 

Hoy, según información del Gobierno del Estado, los municipios que más problemas presentan en lo que hace a la recolección de basura son Poza Rica, Tuxpan, Veracruz, Boca del Río, Coatzacoalcos, Córdoba y Orizaba.  Tan sólo en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, se generan casi cuatro mil toneladas de basura, muchas de las cuales fueron arrojadas a los drenes, drenajes, colectores, canales y lagunas, sin mencionar los desechos que llegan al mar.

 

A la par, existe una ineficiente calendarización de las rutas de las unidades recolectoras, pues según los especialistas, cuando los barrios acusan una elevada densidad poblacional y hay poco espacio disponible para el almacenaje de basura, la frecuencia de su recolección debe ser diaria en vez de cada dos o tres días. Es más, en climas cálidos y húmedos, la frecuencia de recolección debe ser diaria o cada dos días, pues la velocidad de reproducción de las moscas y descomposición de los desechos es acelerada por el calor y la humedad.

 

Tan sólo en el caso de Xalapa, de lunes a viernes la ciudad produce en promedio 300 toneladas de basura, mientras que los fines de semana la cantidad se eleva a 500 toneladas.

 

Pero a esto se suma también la falta de cultura de la ciudadanía, pues en muchas colonias como la Veracruz e incluso en pleno Centro, la gente saca sus bolsas de basura aún y cuando el camión recolector acaba de pasar.

 

Si bien, hoy en día se cuenta con tecnología de punta en lo que hace al servicio de recolección, el disponer de esta se hace imposible para los municipios veracruzanos; y es que los recolectores de desechos sólidos, los sistemas móviles y fijos para la recolecta, almacenamiento y traslado de desperdicios, las barredoras de playa., los contenedores de 50 a 3000 litros, así como el equipo de limpieza industrial y municipal, los portadores de carga y los equipos de limpieza y pulido industrial tienen un alto costo en el mercado.

 

Por ejemplo, un camión recolector de basura con capacidad para verter los desechos de los contenedores y limpiarlos ahí mismo, tiene un precio promedio de 3 millones de pesos, mientras que un solo contenedor alcanza los mil 200 dólares

 

La situación se torna más compleja si se revisan los datos históricos de países como Estados Unidos o de Latinoamérica, los cuales muestran la tendencia de un aumento progresivo en la generación per cápita de residuos sólidos en centros urbanos, pues tan sólo en el caso de la capital metropolitana, la producción por persona se duplica cada 15 a 20 años, es decir, la tasa de producción de desperdicios por persona aumenta de 2 a 3 por ciento anualmente, lo que ha provocado que una octava parte de la basura del país, se genere en dicha ciudad: 21 mil toneladas diarias, suficientes para llenar el Estadio Azteca en tres meses.

 

Y es que de no tomar cartas en el asunto de la recolección y tratamiento de la basura, en unos años más las molestias públicas provocadas por un ineficiente servicio no serán únicamente por la obstrucción de los desagües y drenajes abiertos; la estética al panorama, o la emisión de olores desagradables y polvos irritantes, sino que traerá consigo impactos en la salud pública así como contaminación del suelo, de las aguas subterráneas y del aire.

 

Twitter: @YamiriRodriguez

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