Opinión,
16.09.2012

Entre Calderón y Ebrard; nadie

Terminan las fiestas patrias, un mes en el que históricamente hay un gran sentimiento de orgullo y de unidad entre los millones de mexicanos no solo que vivimos en este país, sino también para nuestros connacionales que se encuentran en el extranjero.  Cada quien adorna sus casas, vehículos, vestimenta o por lo menos planean que hacer la noche del 15 para con ese pretexto salir a festejar y agarrar una buena…fiesta.

 

Este año el fervor patrio se vio opacado un poco por varios factores más del índole político, como suele suceder; este sector de la población que bajo sus orígenes puros, debería ser otro factor de unidad, desarrollo y combate a la desigualdad; se ha vuelto una tormenta de intereses personales que impacta y afecta a nuestra nación.

En este año, el mes de septiembre marca el adiós a dos políticos que ocuparon gran parte de los reflectores en los últimos 7 u 8 años; desde que buscaron su posición electoral, hasta que la obtuvieron y gobernaron con ella.

 

El primero es el Presidente Calderón; quien ya después de haber dado su 6to y último informe de gobierno, salió la noche del 15 a dar el grito y tener el que fue muy probablemente su último acto dirigido a toda la nación.  Felipe tuvo un desangelado encuentro, su rostro serio y opaco, parecía expresar su deseo de terminar con ese sueño que se le convirtió en pesadilla; una plancha del zócalo muy lejos de llenarse y un clima que no cedió con una lluvia constante, que parecía devolverle a Calderón una gota de lluvia por cada lágrima que su gobierno provocó en miles de mexicanos producto de su mala estrategia de seguridad. 

 

El chiflido y abucheo que se alcanzó a escuchar en la transmisión de televisión, poco impacto tuvo, comparado con el marco que entre el Presidente y el clima, pintaron por si solos.  Un México que lloró durante 6 años y que en su despedida, la naturaleza le expreso, todo el mal que generó.

 

Pero Felipe no es único que ya se va, y es que el día de hoy en tan solo unos momentos se estará llevando acabo el último informe de Marcelo Ebrard; un personaje poderoso por su posición (dentro de los 3 políticos más influyentes del país); pero que en realidad jamás ejerció como tal por su falta de pantalones.  Marcelo camino por el sendero de su Mesías, siempre evito caer en conflictos o divisiones con lo que su jefe político dijera o quisiera y terminó siempre visto como el 2 y no como el 1.  Ebrard no supo subirse al pódium y no se dio cuenta de que el jefe de gobierno ya era el y no otro.  Financió o favoreció a compañías relacionadas con su predecesor y se bajo de la contienda presidencial viéndose sumiso ante los caprichos del otro.

 

Hoy se despide como llego, con poca fuerza política, solamente con los Chuchos respaldándolo o más bien apapachándolo; porque ahora el respaldo será para el que llega, Miguel Mancera; se antoja complicado que Ebrard se logre quitar esa imagen de sumisión, de cobarde, que asumió con el Peje; ahora sin el poder, quiere construir lo que no logro en 6 años donde tuvo la portería abierta y falló en su disparo o más bien no se atrevió a disparar y mejor dio un pase.  Mancera no cometerá el mismo error; el si buscará lo que el todavía jefe de gobierno no pudo, con la figura de AMLO fuera del partido, Miguel sabe que el político con mejor posición en las izquierdas será el y como en todo partido de futbol, el que perdona pierde; Marcelo se va hoy perdiendo y aunque sueñe con lo que no tuvo, poco podrá hacer para recuperar su oportunidad; ahora el balón lo tendrá otro.

 

En fin, dos políticos que entraron con muchas expectativas, que se vendieron muy caro y hoy se van por la puerta de atrás, uno por falta de resultados y el otro por falta de carácter; se van Felipe y Marcelo y su recuerdo, logros, fracasos y aspiraciones; solo quedarán para el anecdotario.