Opinión,
03.10.2012

EL fatídico número 132

Fue en la pasada campaña presidencial donde nació, natural y orgánicamente, un movimiento de 132 alumnos de la Universidad Iberoamericana que protestaban y abucheaban al Presidente Electo Enrique Peña Nieto en su visita a la institución educativa.

 

Jóvenes críticos que se expresaban contra lo que ellos creían era una imposición. Pocas semanas después, algunos políticos vividores y oportunistas vieron en esos jóvenes la oportunidad de golpear bajo al candidato que desde un principio siempre fue en primer lugar.

Ahí fue cuando el movimiento #YoSoy132 perdió toda credibilidad, cuando se supo los jóvenes recibían órdenes de Obrador, el SME y hasta de Marcelo Ebrard para llevar a cabo sus marchas y movilizaciones.

 

Al día de hoy, ese grupo se ha convertido en pequeñas células de porritos provocadores que avientan la piedra y esconden la mano. Lo vimos el pasado 15 de septiembre, cuando en la mayoría de los estados, jóvenes alcoholizados provocaron a la sociedad y a los uniformados para después decir que ellos habían sido los agredidos.

 

Solo que algo falló en la estrategia, no hay ni una sola foto de los imaginados hechos y miren que si para algo son buenos los chavos son para la tecnología.

 

En fin, si a los periodistas alineados a la izquierda les funciona seguir alimentando el ego de estos porritos adelante. Seguramente ellos estarán recibiendo algo a cambio para empujar ese tipo de noticias.

 

Cambiando drásticamente de tema, no se si sea casualidad o bromas del destino, pero el día de ayer escaparon de la cárcel de Coahuila otros 132 delincuentes. Esta fuga ya es considerada como la segunda más grande de todo el país y se está ofreciendo una recompensa en conjunto de unos 27 millones de pesos.

 

Así las cosas en este país, mientras 132 escapan de la cárcel, otros 132 siguen tentando al destino y pidiendo a gritos que los metan. Esperemos que capturen a los verdaderos criminales y a los chamacos que les dejen de inflar el ego.