Quisiera como todos, ponerme de pie y aplaudir hasta enrojecer las manos entorno a la “sencuencia” de homenajes que hoy se realizan para honrar, al productivo anciano Roberto Gómez Bolaños y su retahíla de personajes que disfruté, que padecí en la década de los setentas. Confieso que a rabiar, me río de sus ocurrencias tropicalizadas de Laurel & Hardy, El Gordo y el Flaco y la manera en que se copian sus clichés en nuestro lenguaje.

Sin embargo, mi cabeza le pone freno a la emoción, cuando me acuerdo, con las pocas neuronas efectivas, de la frase de El Tigre Azcárraga, cuando decía que sus productos eran basura para la basura.  “Yo hago televisión para la gente jodida”, es la frase correcta en sus memorias y cuando alguna vez, escuchándolo en carretera, el periodista Jaime Almeida, confesaba tener conocimiento de que El Chavo del 8, estaba diseñado como parte de un plan mediatizador de las fregadas familias mexicanas.


Chespirito fue un recreador inteligente de lo mejor de la comedia muda de principios del Siglo 19, eso,  ni quien se lo quite. Capulina y sus movimientos “amanerados”, al fastidio, no habría sido el Rey del Humorismo Blanco sin los guiones de quien a sus 83 años, sigue siendo un objeto de venta al por mayor, que ya alquien sugirió, registrar con su marca, cierto tipo de preservativos, y por eso, pasear al viejecito en silla de ruedas con una caja registradora, es un deporte que practican sus herederos, encabezados por Doña Florinda, original ex “novia” de Quico.

 

Que gracías a su circunstancia, muchos en nuestro entorno (me incluyo en el 1 de la lista) hablamos con lugares comunes, creados por sus personajes y con severas limitaciones de pronunciación, como si fueramos unos verdaderos idiotas también, lo acepto. Almeida quien fuera músico en sus juventudes y a la postre importante periodista de espectáculos y cronista musical por décadas tiene claro eso y más.

 

Vivió en el entorno de la familia real de Televisa y conoce los entretelones, como pocos, en la vida del expectáculo. Por eso, cuando habla de Chespirito, sabe que tiene los pelos de la burra en la mano. De cualquier forma, no puedo culpar mis taras verbales a El Chavo del 8, pero si reconocer,  que tener la conciencia de las insuficiencias sembradas en mi lejanísima niñez, ya es ganancia.

 

“Eso es lo que estoy tratando querer de decir”. Bien por Chespirito y que en todos los homenajes tenga la conciencia de que su vida valio la pena. México es por mucho, Sociodrama de la Vecindad del Chavo. Somos mediocres, maledicentes por fuerza de nuestras escasa educación, evitamos comprometernos para mejorar, y cualquier juguete sentimos que estamos en Disneylandia.

 

Esa es la herencia que, en el círculo vicioso nos dan los que merecemos. Y de origen, poco pedimos porque estamos conformes con el estatus que nos dan. Adicionalmente al Chavo, las novelas cíclicas de los cuentos de hadas, el Fut Bol y hoy en el pleno proceso electoral, el destello aspiracional de que “ahora sí” vamos a mejorar nuestra calidad de vida….los que quedemos vivos.

 

Decía Don Roberto que “si le quieres enseñar algo a un perro, lo primero que tienes que hacer es saber más que el perro”… “lo más bonito de todo es la Navidad. En las casas ponen nacimientos y árboles con foquitos de colores que se prenden y se apagan. Las luces parecen estrellas” se ve bien que su vida fue una burbuja.

 

“El Profesor Jirafales nos explicó que los animales que comen carne son carnívoros; los que comen fruta son frutívoros; los que comen insectos son insectívoros, y así. (...) Luego preguntó que cuáles eran los animales que comían de todo, y yo respondí que los que comían de todo eran los ricos”.

 

Saludos…

 

OTROSI: Decía Confusio que “donde hay educación no hay distinción de clases”, pero ya dirán los de arriba, dónde quedaría placeres como el poder y la capacidad para sublimar a los de abajo. ¿Dónde quedaría la diversión, de vivir como animales pensantes?.

 

18 pendientes…
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