La democracia es como la canción de la burrita. Da unos pasos para adelante y luego otros tantos para atrás y aun, cuando quisieramos que por decreto todo se resolviera, la verdad, es que la factura que las generaciones han pagado y pagarán será todavía de largo plazo. Para que tengan en perspectiva qué tan rápido vamos, nunca olviden, por ejemplo, que el pleito de las despensas empezó con Julio Cayo César en la Antigiua Roma, Antes de Cristo.
Así que no se desesperen, si les decimos que el autor de los primeros fraudes nacionales habría sido el mismísimo Benito Juárez García, ese prócer a chaleco que la historia nos vende como un semi-dios en la tierra de los guadalupanos mexicanos. En síntesis, les platicamos que tras la Guerra contra los franceses que terminó con la muerte de Maximiliano, Porfirio Díaz empieza a tener un importante distanciamiento con el presidente Juárez al grado de convertirse en su enemigo.
Benito era un arrogante de cepa y se daba gusto ninguneando al héroe de la Batalla de Puebla, quien también irrespetuoso, acusaba los gestos de un contra sentido racismo que venían del afamado “indio oaxaqueño”. Por ello, en 1871 Díaz se lanza a la candidatura para la presidencia contra Juárez, pierde y alega fraude. ( Para que es más que la verdad). Se levanta entonces en armas contra Juárez con el plan de la Noria, pierde y se retira a vivir a Veracruz.
Así de caprichosa es la historia y si Juárez es el Dios de los abogados, es porque la circunstancia revolucionaria así lo tatuó en los libros de texto oficiales, pero que era, en muchos sentidos un antidemócrata, nada más hay que darse una asomadita a la historia. (Aceptamos sugerencias amigos masones).
De ese 1871 a la fecha, ya van 141 años y los mexicanos seguimos como ciudadanos sin tener confianza unos de los otros. Todos somos en sí mismos, adversarios y en el proceso de avance ya Usted dirá que tan rápido vamos.
En la paradoja, para el ciudadano corriente y común, no olvidemos aquella frase del Filósofo de Carbonera que cita que, como los nacos somos más, todo puede pasar, incluso perdernos en el tiempo. Y en ello, por supuesto que cabe, que no importa que el IFE goce de un descrédito nacional, mientras que para la comunidad internacional sea, una institución ciudadana ejemplo en el mundo.
El Instituto Federal Electoral puede tener mil errores a la mexicana; el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales puede tener mil abolladuras legales, eso obviamente a decir de sus detractores, sin embargo, todos los negativos tienen que ser revisado en la verdad absoluta de que, el TRIFE, el IFE y su Cofipe es producto de los ciudadanos y los partidos.
Así que no se abrace del chorro del agua, ni llore como cocodrilo. Las reglas, diremos mil veces mil, están revisadas por todos los actores y por ello, invocar ajustes unilaterales durante los procesos electorales es una verdadera falta de respeto.
Pero bueno, tampoco nos inquietemos. No sabemos cuántos años, décadas o quizá un siglo más se necesite para que las elecciones de este país se realicen con el aval de los mexicanos, sin berrinches, sin trapacerías mentales, sin dialéctica entequilada.
Por lo pronto, digan lo que digan, el tiempo avanzará inexorable y en ello, el plazo fatal tiene su cita para el 6 de Septiembre. Ese día o antes si les es posible, van a ratificar lo que ya se ha dicho. El virtual Presidente se llama Enrique Peña Nieto, luego de formular el dictamen sobre el cómputo final de la elección y la calificación de los comicios.
Es cuanto…
18 pendientes…
Correo:eldebateequis@gmail.com
Ofertan contratos laborales estatales, interestatales y a Canadá
IEV aprueba tope máximo de gastos de campaña para Ediles y Diputados
Sin solicitudes para intalar antenas de telefonía en Xalapa
Presentarán examen en la UV 30 mil aspirantes
Condiciones estables con temperaturas altas, este viernes
Los números de la elección
Curso para candidatos tarados. ¿Quiénes Son?
La oferta de Américo
El relevo en la UV
Jóvenes talegones en la política
¿Acaso no pueden?
El Pacto y los vientos del fraude electoral…
Lo que quiero que mis hijos sepan
El manazo a Profeco y la espera de más sacrificios
