Durante la última semana de la contienda electoral, la atención y la incertidumbre que giraba en torno al proceso, más que por saber quien resultaría ganador, fue hacia el hecho de que si la izquierda y en especial su líder Andrés Manuel López Obrador, por fin aceptaría por primera vez en su carrera política, una derrota en las urnas.
La gran mayoría de los analistas políticos, pensaban que ese era el escenario más probable, incluso, aquellos afines a la izquierda, quienes consideraban que tenía oportunidades reales de ganar, pero en caso de no conseguirlo, sin lugar a dudas, AMLO lo aceptaría.
Pero este lunes, minutos antes de las 6 de la tarde, fuimos testigos de que esa mayoría estaba equivocada, ya que el famoso PEJE, volvió a desconocer los resultados y sin dignidad alguna, ni madurez política, ha negado a reconocer por lo menos públicamente su derrota.
No lo podemos culpar, esta ha sido la carta, el discurso, el personaje, que lo ha llevado a conseguir grandes logros, gracias a esta interpretación digna de un Oscar; López Obrador ha logrado adueñarse de la izquierda mexicana y hacer con la misma lo que se le pegue la gana; gracias a esto ha sido candidato a gobernador de Tabasco (perdió), candidato a jefe de gobierno del DF (ganó) y ahora dos veces candidato a Presidente de la República (perdió).
Sin embargo, este señor, en la derrota lleva su triunfo, o ¿cómo podríamos explicar de lo que ha vivido en los últimos 6 años, si como el mismo afirma, se ha dedicado a recorrer cada municipio del país? ¿de donde saco el dinero suficiente para no tener que tener remuneración y dedicarle tantos años a esto? Ya explicó lo de la asociación Honestidad Valiente, de la cuál todavía no entrega las cuentas que había prometido, pero eso si, exige las cuentas de los demás; pero repetimos, el no aceptar, el hacerle creer a sus fanáticos (no seguidores) que hubo fraude y que el ganó, solo tiene la intención de que estos mismos lo mantengan 6 años más.
El señor firmó lo que se llamó pacto de civilidad ante el IFE y días antes se comprometió a respetar los resultados y que las condiciones eran buenas, pero hoy es claro que se trato de una estrategia electoral para no causar el miedo de los electores indecisos conservadores, es decir, volvió a jugar con la ciudadanía.
Hoy México se encuentra con la misma historia, entrar en el juego de este personaje berrinchudo, que celebra las elecciones de este domingo en Tabasco, Morelos, Distrito Federal y otras pocas entidades más donde resultó ganador; ahí si fueron procesos clarísimos, pero en donde perdió hubo un fraude colosal. Realmente este señor no merece ya el respeto de nadie, aunque respetamos a quien considere que tiene la razón, pero sus acciones me obligan a tener la certeza de que es un personaje sumamente dañino a la vida política y la democracia en México.
Espero en verdad, que sus acciones no vayan a tener como resultado, acciones que vayan a lastimar o poner en riesgo la integridad de sus seguidores, o que estos sepan manifestarse bajo los lineamientos de la legalidad que nos rigen a todos por igual.
Hoy descalifica a los medios como Televisa, Milenio y demás, por ser causantes de este fraude, sin embargo, los usa para seguir difundiendo sus mensajes, los convoca a sus ruedas de prensa o mensajes y se anuncia en ellos. Hoy habla de nuevo de un PRI-AN, cuando fue su PRD el que se alió con Acción Nacional en varios estados para ganar gubernaturas. Hoy dice que si gana acepta y si pierde que nos vayamos de nuevo todos al diablo.
Para mi ya este hombre caduco, no supo reencontrarse y perdió la oportunidad de pasar a la historia como un verdadero opositor y demócrata, y es lógico que los partidos rémoras como el PT o el Movimiento Ciudadano le sigan su juego, ya que la continuidad de los mismos depende 100% de los votantes que AMLO trae consigo.
Pero ¿y el PRD?, que va a pasar con este movimiento fundado realmente por Cuauhtémoc Cárdenas, mismo que ve como otro señor lo usa ahora como su juguete; ¿Qué va a pasar con un partido que es gobierno en varias entidades incluyendo la capital del país? ¿Qué va a pasar con sus demás liderazgos, con sus nuevos cuadros? Todos estos, que tienen un gran capital político y que por lo tanto tienen tanto que perder ¿se aventarán a quedar como títeres de AMLO? ¿Querrán que López Obrador siga usándolos y ocupando sus principales espacios? ¿O acaso, verán en esto la oportunidad de ser una izquierda renovada, conservadora, democrática y lista para contender con un nuevo frente en la batalla del 2018? Ya saben que por el camino del Peje su cuota como 2006 y ahora 2012 será de 15 millones de votos, ¿Jugarán a ganar o solo a participar nuevamente?
Del PRD hay mucho que hablar, la decisión estará finalmente en sus manos.
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